No rotundo a la devastación masiva de selva, plantas y animales en el territorio maya

2910158fe02246dChetumal.- El Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar, el Colectivo de Semillas Nativas Much’ Kanan I’inaj, la asociación civil Educación, Cultura y Ecología (Educe); así como la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, manifestaron su inconformidad respecto al decreto en el que actualmente trabaja el Gobierno del Estado para declarar a la entidad libre de productos transgénicos.

yucatan_transgenicosLa molestia de las agrupaciones radica en que les parece “ocioso” y hasta cierto punto una falta de respeto que se quiera declarar a Quintana Roo como una zona “libre de transgénicos”, cuando la raíz del problema está en el permiso federal que la SAGARPA otorgó a Monsanto para sembrar su soya transgénica por tiempo indefinido, además de que pese a sus intentos por impugnar la Ley de Bioseguridad, ésta sigue vigente.

Los defensores de los derechos de las comunidades indígenas mayas descalificaron las intenciones del gobierno, pues según su pensar si los gobiernos estatales realmente quisieran ayudar al pueblo maya, tendrían que hacer más que ese decreto que en realidad no sirve de nada, pues carece de fundamento legal.

De igual manera solicitan el cancelar el Acuerdo para la Sustentabilidad de la Península de Yucatán (ASPY), que se firmó por los tres gobernadores de la península y los secretarios de Medio Ambiente en diciembre de 2016, pues aseguran que este acuerdo privilegia a las empresas verdes en perjuicio de las comunidades indígenas y mayas de la Península de Yucatán.

El problema de fondo es que la legislación vigente en nuestro país respecto al tema de transgénicos es la Ley de Bioseguridad, la cual establece que las Zonas Libres de Transgénicos sólo pueden ser decretadas por las instancias federales competentes, por lo que los decretos de zonas libres de transgénicos promovidos por los gobiernos estatales de la península, son únicamente una muy buena estrategia para desmovilizar la organización de la lucha, además de hacerse de capital político en tiempos pre-electorales.

La postura de los grupos en contra de los proyectos que dañan nuestro territorio sigue siendo firme, y aseguran que continuaran diciendo no a las semillas transgénicas de todo tipo, también no a los monocultivos como la palma africana, a los modelos de mercantilización de la naturaleza como el REDD+, a la contaminación de las aguas, tierra, aire, semillas, que ponen en riesgo la salud de los pueblos, y no a la devastación masiva de selva, plantas y animales en el territorio maya.

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