El Niño aún no se ha ido, pero los inversionistas se alistan para La Niña

AO-AA706_wsjamd_NS_20151223195004HONG KONG.— Mientras El Niño alcanza su nivel máximo durante estos meses, los inversionistas se preparan para la posible llegada de su hermana, La Niña, un fenómeno que puede volver a trastocar los patrones climáticos y provocar estragos en el mercado de materias primas agrícolas.
Meteorólogos de los gobiernos de Australia y Japón han indicado que El Niño podría haber tocado techo y perdería fuerza durante el primer semestre de 2016, a medida que las temperaturas se enfríen en el subsuelo del océano Pacífico oriental.
La presente versión de El Niño, la más violenta desde la de 1997 y 1998, había causado para principios de diciembre un aumento de la temperatura de la superficie del mar, que en algunos lugares superó los dos grados centígrados, además de impulsar un alza de los precios de los commodities agrícolas como el aceite de palma, el azúcar y los lácteos.
A menudo, El Niño es seguido por el fenómeno inverso, conocido como La Niña, aunque no hay certeza de que ello ocurra.
La Niña se produce cuando se fortalecen los vientos orientales. Esto enfría el agua del océano Pacífico central y oriental, lo que a su vez puede alterar el clima en todo el mundo.
La severidad del fenómeno se mide por las temperaturas de los océanos y los cambios en los patrones del viento. La Niña suele traer consigo un clima más seco de lo habitual a partes de EE.UU. y América del Sur y un aumento de las lluvias a buena parte de Australia, Papúa Nueva Guinea, Indonesia y América Central, así como la probabilidad de ciclones tropicales en el Pacífico.
“El Niño acapara toda la atención, pero La Niña no recibe suficiente reconocimiento”, dice David Ubilava, profesor de la Escuela de Economía de la Universidad de Sídney, en Australia, que ha estudiado la relación entre las anomalías climáticas y los precios de las materias primas. Canadá y EE.UU., por ejemplo, tienen más probabilidades de sufrir sequías con La Niña que con El Niño, lo cual puede restringir la oferta de alimentos y elevar los precios, señala Ubilava.
“Una fuerte ocurrencia de La Niña podría tener mayor impacto en los mercados agrícolas que una de El Niño porque afecta el clima de varios países productores y exportadores de un gran número de commodities, en especial Estados Unidos y Brasil”, afirma Aurelia Britsch, analista sénior de materias primas en BMI Research. La consultora estima que La Niña acarrea mayores riesgos para el maíz, la soya, el trigo, el azúcar, el algodón y el café.

Aunque El Niño y su impacto pueden ser mejor conocidos, La Niña puede mover los precios de cultivos como la soya, el maíz y el trigo en 50% o más, basado en un indicador de volatilidad, advierte Erik Norland, economista sénior de CME Group, en Nueva York.
“La probabilidad de que el actual evento de El Niño alcance su punto máximo y se convierta en La Niña a fines de 2016 o inicios de 2017 es algo que los participantes de los mercados agrícolas deben seguir de cerca”, señala.
Durante los 12 meses transcurridos después de la confirmación de La Niña en julio de 2010, la cotización del trigo en la Chicago Board of Trade subió cerca de 21% y la de la soya alrededor de 39%, mientras que el contrato de azúcar de referencia en Nueva York se disparó 67%.
No hay manera alguna de anticipar ni la ocurrencia ni la gravedad de un episodio de La Niña. Sin embargo, el fenómeno de La Niña ha seguido al de El Niño en 11 de las últimas 15 ocasiones, según la Oficina de Meteorología de Japón.
Además, el impacto de La Niña puede no limitarse a la agricultura. El evento de La Niña que tuvo lugar entre 1998 y 2000 causó inviernos más fríos de lo normal en EE.UU. y Canadá, haciendo subir el precio del gas natural, indica CME Group.
Adrian Redlich, presidente de inversiones de Merricks Capital, firma australiana que gestiona un fondo de materias primas de US$350 millones, dice que los inversionistas podrían estar subestimando el impacto de El Niño y, posiblemente, de La Niña.
“El mercado de opciones está calculando una volatilidad muy baja de los precios de las semillas que producen aceite en comparación con el trigo o el azúcar. Lo que el mercado está diciendo es que no hay un gran temor a que el precio vaya a subir drásticamente. Esta complacencia representa una oportunidad”, señala.
Se espera que la producción de aceite de palma en Indonesia y Malasia, y la producción de aceite de colza en India sean bajas en el primer semestre de 2016. Si a eso se suma La Niña, podría afectar la producción de aceite de semillas en la región central de EE.UU., y luego se podría reducir significativamente el suministro de este tipo de aceite, llevando los precios al alza, agrega.
Las oportunidades no se limitan a los productos básicos, dice por su parte Michael Underhill, jefe de inversiones de Capital Innovation, una firma de Wisconsin que administra cerca de US$1.000 millones en activos.
Si los precios de varios commodities cultivados en EE.UU. aumentan tras el impacto de La Niña, los agricultores podrían tener más dinero para gastar en tractores, lo que les daría un impulso a los resultados de fabricantes de maquinaria como Deere & Co. y AGCOCorp., concluye.

Fuente: Info Rural

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