Basurero, problema sin solución

img_1451900984_b18e62c760ff780bdc08CHETUMAL.- El saneamiento del basurero de Chetumal sigue siendo uno de los grandes pendientes que tiene el Ayuntamiento de Othón P. Blanco. Hasta el momento existe el interés de dos empresas por obtener la concesión del relleno sanitario, pero no han formalizado sus propuestas, reconocen funcionarios municipales.
Toneladas de desperdicios son vertidas sin orden en el basurero municipal de Chetumal, que en un momento fuera catalogado como relleno sanitario, pero que hoy en día es un tiradero a cielo abierto que se ha convertido en un problema de salud pública.
Al respecto, el gobierno municipal reconoce esta añeja problemática, pero manifiesta que no ha encontrado en el sector privado una propuesta que permita una solución a este tiradero.
Entrevistado sobre el tema, el secretario general del Ayuntamiento, Jorge Aguilar Cheluja, comentó que se han acercado varias empresas desde el inicio de la administración, pero no han logrado los acuerdos para que se hagan cargo de los residuos sólidos.
Refirió que actualmente son dos empresas las supuestamente interesadas: una de Cancún y otra que es una sociedad donde participan empresarios locales y de otras ciudades.
El funcionario dijo que ambas empresas han visitado el basurero, han solicitado información de la operación y el gasto que representa a la Comuna, así como del número de personas que están trabajando en el tiradero.
Ambas empresas están realizando sus análisis técnicos, por lo que el Ayuntamiento espera que les sean entregadas las propuestas en las próximas semanas.
Jorge Aguilar Cheluja comentó que la intención de esta administración es tener un paquete integral para resolver el problema de la basura, donde la primera necesidad es sanear el basurero, y la segunda es construir uno nuevo para evitar la contaminación del manto freático.
Cabe mencionar que una de las alternativas que planteaba el gobierno municipal para sanear el basurero era la pirólisis, que estaba impedida legalmente hasta el año pasado, cuando el Poder Legislativo realizó las modificaciones legales para que sea permitida; sin embargo, de nada ha servido hasta el momento el cambio del marco legal.
Finalmente, es necesario recordar que se calcula que diariamente se captan 300 toneladas de desperdicios en el basurero que se encuentra en terrenos de Calderitas, por lo que el inadecuado manejo del tiradero representa un alto riesgo de contaminación para el subsuelo y el cuerpo de agua más cercano, que es la Bahía de Chetumal, que es área natural protegida.
La añeja desatención del gobierno municipal de Othón P. Blanco y haber otorgado una concesión “leonina” a la empresa Intrasiso durante la administración de Andrés Ruiz Morcillo, que se comprometía a la construcción de una planta de tratamiento y no se edificaron ni los cimientos, son factores que han agravado las condiciones del tiradero.
Para conocer qué tan lejos está el basurero municipal de ser un relleno sanitario, basta mencionar que no hay tratamiento de lixiviados ni biogás, no hay una barda perimetral, drenaje pluvial, ni control de los residuos que ingresan.
Los sitios de disposición final de residuos sólidos municipales generan lixiviados que contienen diversos contaminantes que pueden afectar los recursos naturales, en especial los acuíferos y los cuerpos superficiales de agua.
El basurero no está debidamente delimitado por una barda perimetral, por lo que al tirarse la basura irregularmente se observa cómo colinda con la vegetación sin que exista ningún tipo de contención.
La degradación biológica de los residuos genera biogás, que es un contaminante de la atmósfera, por lo que su control es obligatorio en los rellenos sanitarios.
En la capital no se observa que se realice este tratamiento, siendo que la basura genera gases como metano, bióxido de carbono, ácido sulfhídrico y nitrógeno, aun cuando el no controlarlo representa un riesgo de explosión si su concentración alcanza valores de entre el 5 y 15 % en volumen.
Otro aspecto es que no existe una supervisión ni control de los residuos en el acceso para optimizar actividades, tales como la descarga de los vehículos transportadores de forma rápida y segura, la compactación y cobertura adecuada para disminuir riesgos ambientales y a la salud pública.
Por otra parte, es necesario mencionar que el relleno sanitario requiere de un especial cuidado en su diseño de drenaje pluvial para desviar las aguas generadas por lluvias provenientes de predios vecinos, y deben existir redes pluviales dentro del sitio que desalojen las aguas de lluvia que se generen en las zonas ya clausuradas; sin embargo, no se observa que el basurero de Chetumal tenga tal instalación.
De hecho, previo a la construcción del drenaje sanitario debieron de realizarse estudios hidrogeológicos sobre el agua subterránea y evaluación del potencial de contaminación.
Otro punto negativo es que el relleno sanitario debe estar alejado a una distancia mínima de mil 500 metros a partir del límite de la traza urbana de la población por servir, pero por el crecimiento urbano de Chetumal hacia el norte sobre tierras que pertenecían a la dotación ejidal de Calderitas, el basurero ya se ubica a tan sólo 450 metros de las casas del fraccionamiento Las Américas III.

Fuente: Por Miguel Ángel Fernández/Por Esto!

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